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05 mayo, 2010

La timba electorera



A nuestro pueblo siempre le ha gustado el azar, el juego, la apuesta. Jugarse un Kino, o un cuadrito de caballos, pa´salir de abajo... Desgraciada conducta que ha calado en la masa, que siempre prefiere el facilismo y no el esfuerzo para hacer progresos. Don Arturo Uslar Pietri bastante que señaló este mal que corroe nuestra sociedad...

Los pueblos que perseveran en esta conducta fácilmente son pasto de los gobiernos populistas que se aprovecha para beneficio propio. Promueven la holgazanería. El reparto de dádivas a cambio de un voto; o por la asistencia a la última marcha en apoyo del líder. También se difunden la enseñanza de obtener las cosas sin trabajar, sólo por ser “el soberano”. Así se piensa que cualquiera tiene derecho a apropiarse de lo que otras personas se han ganado con esfuerzo, ingenio y dedicación. Ergo: lo que estamos viviendo en este sainete de revolución…

Para no quedarse atrás y no contravenir los principios socialistas, el Consejo Nacional Electoral (CNE), con miras a las próximas elecciones ha efectuarse en septiembre, para atraer a los jóvenes a inscribirse en el registro electoral, (se calcula en un millón los nuevos votantes) tuvo la genial idea de promover una tómbola, rifa, timba o como se le quiera llamar. ¡Corre a inscribirte!... podrás participar en el sorteo para ganarte varios premios: un viaje a la isla de Margarita, equipos de sonido, televisores y pare usted de contar... ¡Promoción autorizada por el INDEPABIS!... ¿O más bien será que el CNE está convencido que tiene que “engatusar” a los electores para que acudan a inscribirse, por el poco poder de convocatoria y credibilidad que ostenta ante el país?

Es decir que uno de los poderes del Estado, el CNE - por lo que se muestra en la TV- se ha convertido en otro de los muchos centros de apuestas y en vez de enseñar que el voto es un derecho civil: ejercido en democracia, donde la ciudadanía demuestra su civismo, un acto serio y trascendental –del cual se deriva el destino de todos- viene y lo transforma en algo banal e ilusorio. ¡Vaya manera de trastocar los valores!.. Infiero que los jóvenes pensantes, muchos de ellos universitarios, deberán sentir que tal invitación es una soberana ofensa a su intelecto y a su condición de seres con principios éticos. Seguramente habrá otros que la premiación los motive altamente, y si se mostraban apáticos ahora sí participarán; porque este gobierno si que es chévere –no como los anteriores- y me va a dar un premio jugoso, nada más que por registrarme…

Desgraciadamente quienes así piensen caen en el señuelo del CNE, que no los trata como ciudadanos plenos; que les sustrae la solemnidad de ejercer por primera vez un derecho civil que los transforma en responsables de sus actos políticos, ante sí y ante su comunidad. Que en vez de ser personas que a través del voto tienen la potestad de decidir que tipo de gobierno quieren o que no para su país (¡cualquier cosa!), son considerados unos cabezashuecas que van a inscribirse por puro bochinche; a ver si me resuelvo con alguito pa´las vacaciones...Es necesario contar con la participación de los nuevos votantes; pero señores del CNE, la motivación no es la correcta.

El amadolíder que tanto invoca a Don Simón Rodríguez (una de las Misiones lleva su nombre), parece olvidar que no fue precisamente eso de formar socialistas lo que inculcó el maestro en su alumno. Una anécdota cuenta, que una vez conversando en intimidad le dijo Simón (el viejo) a Simón (el joven): “Ya tienes tus repúblicas. Ahora te faltan los republicanos”... Ahi es donde está el meollo del asunto que todos debemos acometer: formar republicanos.


Caracas, mayo 2010
Ilustración (muy significativa) tomada de la web.

05 junio, 2008

Las tostadas



Los indoamericanos somos hijos del maíz. De norte a sur de nuestro inmenso continente el maíz conforma la dieta básica de los habitantes. Con variantes en cualquier ciudad nuestra, encontramos platos –y bebidas- a base de maíz: Tacos, Tamales, Humitas, Arepas, Mazamorra andina y pare usted de contar. El dorado –que tanto se esforzaron los conquistadores en encontrar- era simplemente la dorada mazorca…

La redonda masa de maíz se conoce como el pan de los Andes, indispensable para las mesas de ricos y pobres, en hogares y restaurantes, en apartados pueblos o grandes ciudades. En Venezuela y Colombia, se ingiere como acompañante de la comida, en sustitución del pan de harina de trigo. Originalmente se desgranaba el maíz (la mazorca o jojoto), se pilaba y se cocía sobre una plancha o budare, o se horneaban para su cocción y endurecimiento de la capa exterior o concha. De unos años para acá se prepara más fácilmente, con una harina previamente procesada que ha invadido todos los mercados internacionales con la marca PAN. O sea que es el pan nuestro de cada día. Cuando se rellenan copiosamente con un preparado diferente según el gusto del comensal (jamón, queso, carne, ensaladas y hasta con huevos de codorniz y salsa rosada), en nuestro país reciben el nombre de tostadas. Así dejaron de ser un acompañante de la comida y se transformaron en un plato principal, más que suficiente para saciar el apetito. Esta modalidad, se debe a unos señores de apellido Alvarez que por allá por los años 60 inventaron algo así como una cadena de MacDonald´s, pero con arepas y comida netamente venezolana.

Como nunca falta la intervención del ingenio nacional, las tostadas, reciben singulares nombres de acuerdo a su relleno, por ejemplo: Pelúa, rellena de carne esmechada y queso amarillo rayado; Dominó, consistente en caraotas negras y queso blanco rayado; Chicharrona, rellena de chicharrón de cochino; Tumbarrancho, lleva mortadela y queso, previamente rebosada en huevo; Rumbera, con pernil, queso amarillo y aguacate; Llanera, que lleva lo que aquí llamamos perico (revoltillo de huevos, con tomate y cebolla picaditos y aliñados) Pero la más aristocráticas de todas ellas es la Reina pepiada. Su receta original – creación de los hermanos Alvarez- era una arepa rellena de pollo guisado y luego horneado, acompañado de lonjas de aguacate y granos de petit-pois. Actualmente, los establecimientos que la expenden han variado la preparación y la rellenan con ensalada de gallina, mayonesa y aguacate.

La arepa también se puede comer dulce, incorporando a la masa papelón y granos de anís. Se hacen muy delgaditas y se fríen en aceite (o manteca) muy caliente. Entonces se infla y flota en el aceite. Así recibe una tonalidad dorada. Son las arepitas dulces o arepitas de anís. Este último comentario, nada tiene que ver con las tostadas –lo recordé porque son muy ricas en el desayuno- pero si con la variedad de preparación de arepas que tenemos en Venezuela.
¡Vainas de mi ciudad!

N.B: El día jueves 5 de marzo de 2009, el Ministro de Comercio declaró: “A partir del lunes, todos los inspectores del Indepabis vamos a fiscalizar las ventas de arepas" etc, etc. En su afán por regular los precios de los productos, desapareceran -como ya ha sucede con otros rubros- las populares tostadas del mercado y quedarán como un recuerdo...
Caracas, mayo 2008