20 abril, 2009

I want to be your friend



Dicen que vale más una imagen que mil palabras. Si nos da por elucubrar de una imagen se puede sacar miles de palabras, como las que aquí se adelantan, para interpretar una fotografía reciente. De seguro se podrá obtener también múltiples interpretaciones...

Recientemente se suscitó la reunión de la V Cumbre de las Américas en Trinidad. Esta reunión tuvo especial relevancia por que allí coincidieron los mandatarios regionales, entre ellos –el más protagónico- el presidente de los EE.UU. por ser la primera vez que acude a esta cita. Como era de esperarse, mister Obama y el señor Chávez tuvieron “la dicha” de encontrarse, tal como lo demuestra la fotografía que pasaremos a interpretar.

La foto muestra, dos personajes masculinos de pie. El de la izquierda delgado y alto: mister Obama.. El de la derecha de estatura normal, y gordo: el señor Chávez. Uno está muy atildado de flux negro -el saco abierto- camisa blanca y corbata azul. En la solapa un pin con la bandera de su país. Todo el atuendo debe ser de marca. Por supuesto que el chaleco antibalas está oculto. El otro de apariencia informal con una franela roja rojita. Encima una chaqueta tipo militar o muy de cacería -una camisa de fuerza es lo que parece por lo ajustada que se le ve- de color azul marino. Toda la tela de la confección es anti-proyectiles, como es de esperar. En el pulso del brazo izquierdo luce un elegante reloj. El presidente Obama no estrecha completamente la mano del señor Chávez, sino que con el dedo índice estirado señala el libro que se le ofrece. Atiende a su interlocutor sin verlo directamente a los ojos; parece hacer un comentario a la audiencia o quizá al fotógrafo. El presidente Chávez, aprieta firmemente la mano de su par, a la vez que ríe muy complacido mirándolo directamente a la cara. Con las otras manos libres ambos sostienen el libro. A simple vista es imposible descifrar los datos del volumen.

La cara de mister Obama, no refleja mucha emoción. Mas bien aparece un poco sorprendido (este acto no fue programado) y serio. Tiene el entrecejo fruncido. Su gesto parece decir: ¡Vaya, vaya! con que estás sacando provecho a tu conveniencia. ¿De qué va esto? Acaso este bocón pretende congraciarse con nosotros, después de tanto despotricar. ¡Descubrió el agua tibia con su regalo! Ese libro tiene unos 30 años de atraso. ¡Más vale me hubiese regalado Doña Bárbara! La cara rubicunda y la amplia sonrisa del señor Chávez refleja su contentura, como si dijera: ¡Negrito, pana querido!, aquí te traigo este librito* pa´que no te quede duda de que I want to be your friend y para que te adoctrines en nuestro “avanzado” pensamiento revolucionario.

Hasta aquí lo que demuestra la foto. Luego los noticieros pasaron el video del encuentro. Ya no hubo más intercambio -el uno porque no habla español, el otro porque no entiende inglés- y la sesión estaba por comenzar. El presidente Obama, agradeció el obsequio, puso el libro sobre la mesa y se sentó a lo mejor pensando: ¡Vamos a lo que vinimos! Tengo mucho trabajo en Washington. Además me esperan Michelle y las niñas… El presidente Chávez, dio media vuelta y regresó a su sitio, quizá mascullando: ¡Tengo a Dios agarrao por la chiva!...Jódanse señores presidentes, me les adelanté. Se creían ustedes, que yo no iba a figurar…

*el libro en cuestión es: Las venas abiertas de América latina, de Eduardo Galeano. Un best-seller que todos leímos por allá por los años 70. De paso, el libro regalado está en español (¿?)

Caracas, abril 2009

09 abril, 2009

Fahrenheit 453






Francamente que yo de este proceso revolucionario espero todo lo improcedente o "políticamente incorrecto" que se les pueda ocurrir. A gente que utiliza las instalaciones de la Casa Rómulo Gallegos (CELARG) para poner puestos de ventas de Mercal, debe parecerles muy normal acabar con el patrimonio de las menguadas bibliotecas públicas del estado Miranda (El Nacional, 29 marzo 2009) y vender los volúmenes para manufacturar pulpa de papel. Barrunto que con esta venta se subsanará la escasez de papel higiénico existente en los mercados capitalinos. ¿Será? En Carora a los libros desincorporados de la Biblioteca pública Riera Agüinagalde les metieron candela.

En fin, que al ciudadano gobernador del estado Miranda –por supuesto adepto al proceso- para efectuar una cónsona entrega de la gobernación del estado a su sucesor oposicionista -elegido en febrero de 2009- no sólo optó por “raspar la olla” del erario público, sino también rasparse los bienes culturales. Así autorizó la venta por carretadas (entre 2007-08), de más de 60 mil volúmenes; entre ellos las obras completas de Rómulo Gallegos. Imagino que para el ex-gobernador, este exabrupto tiene sentido especialmente al tratarse de obras de Gallegos de tan acendrada índole venezolanista; aparte de que el personaje en su desempeño público, fue ejemplo de dignidad y formación democrática, lo que colide con los programas de adoctrinamiento del actual régimen.

Esto de la destrucción de libros no es nada novedoso. Se ha estilado desde los griegos y la edad media, hasta nuestro días, sobre todo en gobiernos autoritarios que necesitan imponer sus dogmas a toda costa, sin espacio para otro pensamiento. Los materiales audiovisuales (films, grabaciones, CDS, etcetc) también han sufrido este abuso.

Llamó la atención, el mutis realizado por el Director de la Biblioteca Nacional, para ese momento: mi colega, bibliotecólogo Fernando Báez (con varios libros en su haber relativos al tema: Historia universal de la destrucción de los libros y La destrucción cultural de Iraq (2004), cuando fue abordado por nuestros periodistas en su momento, indicó no saber nada del asunto. Empero en el diario La Nación (abril, 2005) señaló -entre otras cosas- en una extendida entrevista sobre el tema:

No creo que se trate de ignorancia, como suele pensarse. Mi tesis es que destruyen libros los que reconocen la importancia de los libros. Los biblioclastas saben que, sin la destrucción de los libros y documentos, la guerra está incompleta, porque no basta con la muerte física del adversario. También hay que desmoralizarlo. Sin destruir los libros no se termina de ganar la guerra...

En este caso, extrapolar a nuestra realidad bien viene a cuento: ¿Acaso no tiene el proceso una guerra contra todo los establecido? ¿No es esa la idea? Arrasar con todo lo vigente, para “ique” instaurar un nuevo orden político, social y cultural. Borrón y cuenta nueva. Liquidar el democrático derecho a la información veraz y plural. "Por ahora" vamos contra los libros, luego le tocará el turno a otras manifestaciones culturales: ¡el teatro es peligrosísimo! Ya nos amenazó el ciudadano Ministro de Cultura: ¡basta de cine capitalista! Hay que dejar el campo libre de obstáculos -revitalizar el milenarismo- para la imposición de los nuevos ideales revolucionarios.

En cuanto al Colegio de Bibliotecólogos y Archivólogos de Venezuela, que brilla por su ausencia en el medio cultural y por su indiferencia al respecto, no hubo dolientes y ningún comentario fue recogido; salvo una que otra declaración aislada de profesionales del ramo o personas de la cultura no oficialista.

Pero por fortuna, el muerto si tuvo dolientes. Escritores de el Grupo Relectura y algunas personas que trabajan en las bibliotecas de Miranda, se han puesto en autos para recolectar nuevamente volúmenes que se destinarán a enriquecer los acervos afectados. (Tal cual, 8 de marzo 2009) Tengo entendido que pronto se iniciará una campaña pública, para donaciones por parte de los ciudadanos. Sí deseas colaborar, aparta unos cuantos libros de tu biblioteca -ya hayas leído y creas pueden ser útiles a otros- y ve preparando tu paquetito.


Caracas, abril 2009