11 mayo, 2017

Sólo un testimonio.



"Cuando se tiene un  hijo, se tienen todos los hijos de la tierra,
  al hijo de la casa y al de la calle entera..."
 Andrès Eloy Blanco.


Como madre venezolana, no puedo permanecer indiferente a los hechos  que a diario suceden en mi país. Sea por la desidia gubernamental, sea por la inseguridad, sea por la represiòn, la cantidad de muertos, niños, jóvenes y adultos equipara a cualquier país en guerra. 40 manifestantes asesinados a manos de los cuerpos represivos. En lo que va de año: 155 agentes policiales por el hampa y 1.000 personas fallecidas por el VIH ya que en el país no hay retrovirus. Con los infantes es más trágico: 11 por desnutrición, 7 de cardiopatias no operados por falta de insumos, 6 por falta de quimioterapia y 222 recien nacidos. (Datos tomados de la prensa local). La Ministra de Sanidad por señalar los datos de 2016 fue defenestrada: 11.466 niños muertos por desnutrición y 756 parturientas. Todo este trágico cómputo en un país "supuestamente rico" con la mayor reserva petrolera del mundo. 
Por otra parte el Foro Penal Venezolano, indica que durante las manifestaciones realizadas desde el mes de abril hasta los momentos, va más de medio millar entre lesionados y presos. De los mismos estudiantes universitarios ha salido la idea de un cuerpo de asistencia en primeros auxilios, La Cruz Verde. Estudiantes de medicina y enfermeria, dispuestos a auxiliar los heridos -sin importar el bando- para salvar vidas. 

Cómo no va a doler, cómo no angustiarse al ver tantos valerosos jóvenes inmolarse por una causa que consideran justa. Jóvenes nacidos y muertos en revolución, regidos por su conciencia que les indica que aquello que le vendieron como sistema de sociedad fue una estafa, que todo está mal, que no tienen futuro y que prefieren dar su vida antes que vivir en opresión..  ¡Que costo tan alto estamos pagando!

Ahora unos párrafos aparte para la Operación Puputov (símil de las bombas Molotov). Prueba de que la Oposición  está desarmada, es la ingeniosa  maniobra ideada por los estudiantes: bombas de excrementos. Los chicos se han dado a la tarea  de recolectar heces humana o animal, envasarla y contundentemente lanzarla a la Guardia Nacional, la Policía o los Colectivos (delincuentes armados por el régimen  para "defender la revolución"),  o las atropelladoras Ballenas (especie de tanques de guerra lanza agua) que pasan por encima de la gente a lo Yihadistas... Muchas personas han criticado el uso de las Puputov. Otros dicen que se puede propagar infecciones y en el país no hay antibióticos. Esto último es verdad pero dada las terribles circunstancias y la abierta declaración de guerra de los militares, quienes marchan cantando "vamos a degollar a los opositores", supongo que de alguna manera hay que defenderse...Concluyo: hay que escoger entre una infección o la muerte a manos de estos asesinos. 

Los jóvenes no ceden ni cederán. No tienen las armas, tienen la razón y el arrojo para hacerla valer. 
¡No hay cómo agradecer todo lo que hacen por nosotros!


Caracas, mayo 2017