13 julio, 2014

Historia de copas




¡Se acabó la batucada! ya terminó este Mundial 2014; el equipo anfitrión salió con las tablas en la cabeza gracias a la aplanadora alemana y como crónica de una muerte anunciada, derrotaron a los argentinos otra vez. Alemania  ha quedado campeón, los argentinos subcampeones; de paso valga señalar la poca gallardía deportiva demostrada por los segundos, al momento de la premiación... Imagino que muchos estarán festejando y los derrotados tendrán la satisfacción de haber participado honrosamente. Así, deseo hacer un breve recuento de la rocambolesca historia del trofeo que todos persiguieron, es decir la copa del mundial.
Remontémonos a los inicios del S. XIX, cuando a un señor francés de nombre Jules Rimet, abogado, árbitro de futbol y miembro de la FIFA, se le ocurrió en el congreso de esa organización realizado en Amsterdam (1928), la realización de un campeonato mundial (a partir de l930) y dada sus extraordinarias características, debía entregarse un trofeo acorde al magno evento… La denominada Copa Mundial, se encargó a un artista francés Abel Lafleur quien diseñó la estatuilla que representaba una copa octogonal, sostenida  por la diosa alada Niké; en oro, con una base de lapislázuli. A partir de 1946, la copa cambió de nombre por Copa Jules Rimet, en honor al creador del evento y se comenzó a entregar al ganador de la contienda cada cuatro años.

Era y sigue siendo costumbre de la FIFA, que la copa sea exhibida en el país donde ha de efectuarse el evento, para beneplácito de los aficionados y competidores... En  1966 le tocó a  Inglaterra; en el Central Hall de Londres la copa desapareció de la exhibición. ¡Oh catástrofe! ¿Qué se entregará ahora al club ganador? Toda la policía londinense y Scotland Yard se pusieron en movimiento y ofrecieron 5.000 libras esterlinas por su rescate… La partida se las ganó un sortario perrito llamado Pickle que, atendiendo a su costumbre de escarbar, se topó con la preciada copa envuelta en papel de periódico en un parque  de los suburbios. También consiguió que su dueño se quedara con la recompensa. El cachorrito se quedó con la fama: condecorado y fotografiado.





Así se continuó con los campeonatos y la Copa Jules Rimet hasta 1970, cuando los brasileiros, indiscutibles tri-campeones mundiales: el equipo soñado, los del “jogo bonito” se la ganaron y el trofeo fue colocado en la sede de la Confederaçao Brasileira de Futebol (CBF). Allí permaneció por 13 años, hasta que unos amigos de lo ajeno se la robaron. En vista que el tiempo transcurría y el preciado trofeo no aparecía, no les quedó otra alternativa a la CBF que hacer una réplica casi exacta, puesto que no era ni de oro, ni con su preciosa base… Al correr del tiempo (1988), apareció muerto en un suburbio de Río de Janeiro un malandro de nombre Antonio Aranha. Las pesquisas arrojaron que ese tipo había planeado el robo, que fundió y vendió como oro la codiciada Copa Jules Rimet y hasta aquí llegó.

Actualmente, a partir de 1974 la copa tiene otro nombre: Copa Mundial de la FIFA. También es de oro y representa al mundo sostenido por dos figuras humanas; diseñada por Silvio Gazziniga y producida por la casa Bertoni de Milano.
Hoy en día, las regulaciones de la FIFA establecen que este trofeo a diferencia de la copa anterior, no puede ser ganado definitivamente; así que el campeón mundial debe conformarse con acariciarla y besuquearla en el estadio; resguardarla por 4 años hasta su entrega a la FIFA, en la ceremonia del sorteo para la siguiente copa del mundo… La Federación Nacional de Futbol del país campeón, se queda con una réplica y a los aficionados toca esperar otros cuatro años, para ver a cual equipo irá a parar nuevamente la copa original…Eso será para el 2018 en Rusia.


Caracas,julio2014 
                                                                                           
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