25 abril, 2010

El supositorio revolucionario


Si usted no participó en el portentoso desfile militar del 19 de abril, si tampoco entró al hemiciclo de la Asamblea Nacional, para escuchar a una mina dar un discurso en lunfardo a una audición de boludos; si mucho menos fue a los numeroso saraos que se realizaron, para dar inicio a las jubilosas celebraciones de los 200 años en que dejamos de ser súbditos del imperio español, para convertirnos en una patria soberana -lo que viene a corroborar que eso del anti-imperialismo es de vieja data- todavía está a tiempo de sentirse partícipe: dese una vueltica por el centro de Caracas (antes que se vuelva a poner asquerosa como de costumbre) y vea la guinda de la torta que develaron en la plaza El Venezolano (San Jacinto, donde otrora quedaba el mercado principal), frente a la casa de El Libertador; el obelisco o cohete rojo, rojito, que las lenguas viperinas y la consabida mamadera de gallo local bautizó como, "el supositorio revolucionario".

Toda ciudad que se precie tiene su obelisco, es casi obligatorio: el de Paris está en la plaza de La Concordia, puesto allí cuando Napoleón lo saqueó de Luxor (Egipto); Roma tienen 8 entre imperiales y modernos; Buenos Aires tiene el obelisco de la gran avenida 9 de julio; el de Barquisimeto, es de lineas muy modernas; con luces y reloj incorporado. Desde 1945 en la plaza Francia, llamada comúnmente plaza Altamira existe un bello obelisco: bien situado, acorde con la plaza y su espejo de agua, de fácil visualización, o sea que luce... Hay muchos otros alrededor del mundo. Este adefesio que encaramotaron en San Jacinto mide 47 metros, está hecho de acero, supuestamente es antisísmico, tiene un pararrayos en la punta y un juego de luces incorporado, o sea que en este caso si está permitido el derroche de energía eléctrica. ¿Cuantos miles de millones habrá costado este nuevo juguete revolucionario?; como aquellos zepelines que compraron para combatir la delincuencia y se desaparecieron (los zepelines, no la delincuencia), o el satélite chino, o cualesquiera otra genial ocurrencia revolucionara…

Según los creadores del monumento, su significación trasciende lo material. El "misil revolucionario", como le dicen ellos, tiene toda una connotación simbólica: la base representa al soberano y el cuerpo (o aguja), la revolución que se eleva por encima de todos hacia el infinito. ¡Coñastre! que interpretación tan hiperbólica... Por las reseñas leídas en la web. me enteré que su colocación tuvo altibajos. En principio pensaron colocarlo en la Plaza Bolívar y abrieron tremendo cráter para asentarlo. Luego se percataron que hubiese quedado más atravesado aún.

Total que decidieron colocarlo en San Jacinto, porque dizque desluce menos y no altera la ambientación de los edificios circundantes, cosa que ya varios arquitectos y urbanistas han rebatido por considerar que no encaja en el casco histórico de la ciudad, entre otros argumentos. Por lo pronto el reloj de sol -totalmente inutilizado- vestigio del antiguo mercado ( inaugurado en 1873) se ve como un mojoncito al lado del mentado obelisco.

Caracas, abril 2010
Ilustración tomada de la web.

16 abril, 2010

Guerrilleritos, Hitlerjugend, Pioneros y afines..



Se supone que la niñez y adolescencia es una feliz etapa de la vida. Las mayores preocupaciones de los niños son sus estudios, jugar con sus panas, practicar algún deporte o iniciarse en tocar un instrumento, para que su formación sea completa y enriquecedora. Desgraciadamente en el mundo estas cosas no suceden así y en muchas regiones –amen de la mortandad infantil- todavía hay niñas prostituidas y otros esclavizados y utilizados como carne de cañón por grupos políticos extremistas de derecha e izquierda.

En Venezuela tenemos una ley supuestamente de protección a los menores: Ley Orgánica para la protección del Niño y Adolescente (LOPNA), según la cual los niños no deben ser expuestos a los mensajes agresivos que transmiten los medios de comunicación –por supuesto no se incluye el programa Aló Presidente- ni usados para manipulaciones políticas de ninguna índole; muchos menos deben utilizar juegos de video que inciten a la violencia. Esto último se acaba de prohibir también mediante la Ley para la prohibición de Video juegos y Juguetes bélicos (2009).

Hasta aquí todo muy color de rosa a favor de nuestros chamos, más resulta que nada de esto es valedero cuando la iniciativa de emplear a los menores en manifestaciones públicas, mensajes y actividades provenga de el proceso, ya que desde pequeñines los menores deben convencerse que la revolución bolivariana es lo justo y necesario para su idóneo desarrollo, físico y mental… ¡Ya que los adultos son más problemáticos de catequizar, hagámoslo con los chamos! Por consiguiente, como aquí todo lo copiamos y mal (este no es un invento endógeno), vemos carajitos disfrazados igualito a los pioneros cubanos, con su pañuelito rojo terciado al cuello en actos de corte político, recitando versos al Comandantepresidente. Como si fuera poco y contraviniendo la propia ley que ellos los revolucionarios aprobaron en la Asamblea Nacional, se crea un contingente de párvulos -bastante semejante a la Hitlerjugend- que conformará la Guerrilla comunicacional.

Como en esta revolución todo es confuso exprofeso, hasta ahora no se tiene claro las actividades de este batallón (nótese el uso y abuso de la jerga militarista) Se supone que los chamos deberán convencer a la población mediante “disparos ideológicos” (la jerga militarista continúa), lo nefasto que son los mensajes transmitidos por los medios de comunicación no oficiales; especialmente aquellos que no comparten los “ideales democráticos” de el proceso. Se espera que los disparos que se produzcan con esa guerrilla comunicacional sean absolutamente ideológicos, de ideas, propaganda, de respuesta a campañas malintencionadas que utilizan los grandes medios” (sic)* Los guerrilleritos saldrán uniformados con cachuchita y pañuelito rojo, rojito, apertrechados con un potes de spray, megáfonos y volantes -por ahora, luego cuando pasen a formar el konsomol se le entregará el fusil ruso- y todo aquello que sea útil para cagar las paredes de la ciudad con pintas o graffitis; vociferar consignas bolivarieras que atormenten a los viandantes y de retruque sapear; ésto lo denominan “cantar la zona”. Ir de casa en casa, cual émulos de los Testigos de Jehová, llevando el mensaje divino de la revolución… Si acaso se te ocurre decir que no deseas escuchar el catecismo revolucionario, no dudes que te denuncien a la LOPNA por maltrato infantil… Infiero, ¿por qué sino pa´qué están? que la mentada Guerrilla, tendrá la necesaria permisividad para actuar sin respetar la privacidad, que pa´eso ahoratodoesdetodos… y dice el comandantepresidente que los demás no tienen derecho a pensar distinto… y que total la ciudad bien esperrujía que está y qué es una rayamáspauntigre… y finalmente que cálate que nosotros somos los únicos dueños de la verdad verdadera…y ¡punto en boca..!

Viene a cuento, que hace años leí una entrevista realizada a la escritora cubana Zoé Valdés. Decía ella, que cuando era niña aprendió a leer en una cartilla que se desarrollaba de este tenor: “A” avión, "C" comandante, “F” fusil, "G" guerrilla, “I” invasión, “M” miliciano y así repasando todo del abecedario… Ahora exiliada en Paris con su familia, su hija aprende a leer en una cartilla donde aparecen las fábulas de La Fontaine… ¡De criaturas que leen esas cosas, no puede salir nada bueno!

*Declaración del Ministro de Educación Héctor Navarro, durante el acto de juramentación de la Guerrilla Comunicacional (12-04-2010)


Caracas, abril 2010
Ilustración: Foto tomada de la web.

08 abril, 2010

Los palmeros



La tradición de recoger la Palma Real en el Avila surge a finales del siglo XVII, cuando una epidemia de fiebre amarilla diezmaba a la población Chacao, uno de los distritos capitalinos. Cuenta la tradición que un sacerdote rogó por el cese de la peste y a cambio ofreció que los peones de las haciendas subieran a la montaña en busca de hojas de palma para ofrendarlas en la iglesia el Domingo de Ramos de la Semana Santa.

Las palmas son recogidas por “Los Palmeros de Chacao” el sector del Ávila llamado la Cueva de los Palmeros , subiendo por Sabas Nieves. Una vez abajo, las palmas son llevadas a la iglesia de la plaza Bolívar de Chacao para ser bendecidas y en donde los fieles conmemoran la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

Con el correr de los años se institucionalizó la tradición y hoy en día los Palmeros de Chacao, han constituido una Asociación Civil sin fines de lucro a través de la cual realizan durante todo el año labores ecológicas, educativas y culturales en ese municipio y en todo el Parque Nacional el Ávila.
Cosas de mi ciudad..!!!

Caracas, marzo 2010
lustración tomada de la web.