16 julio, 2017

Habïa una vez..




"Puesto que es en la mente de los hombres donde nacen las guerras, escen la mente de los hombres donde deben donde deben erigirse los baluartes de la Paz."  Farid Mattar.


Hay un monumento, muy visitado por los turistas y caraqueños que tenían a bien pasear por la ciudad, cuando ésta era amable. El Monumento para la Paz está situado en la calle Suapure de Colinas de Bello Monte. Tambièn conocido como Castillo Monte Líbano, puesto que fue un esforzado libanés el autor de la obra.
El Dr. Farid Mattar llegó muy joven a este país, aquí se estableció, formó familia y se gradó de abogado por la Universidad Central de Venezuela. Destacado en su profesión y dentro de la comunidad libanesa, Mattar formó parte de la Unión Libanesa Cultural Mundial y creo en 1995 la Fundación Planeta Libre, además instituyó en Venezuela la Catedra para una Cultura de Paz, del programa UNESCO.

En el año de 1963 y fiel a sus creencias pacifistas comenzó la construcción de un monumento. Llevó 34 años en total, recolectar las piedras y desechos sobrantes de las tantas construcciones que para ese entonces se hacían en la capital, e ir armando pacientemente el entramado de las dos plantas con pasadizos galerías y grutas. En éstas podemos ver símbolos, estatuas, banderas y/o placas que otros países del mundo han enviado en señal de amistad. Hermosos jardines con plantas tropicales y cipreses adornan el conjunto ecológico y con sentido del reciclaje...Desde la calle se contempla la imponente arquitectura, con columnas donde descansan 7 águilas representando: la humanidad, el amor, la libertad, la evolución, la religión y la paz. En la fachada principal hay una placa central con una inscripcion y símbolos alegóricos a las 4 más importantes religiones del  mundo y a los costados placas enviadas por organizaciones gubernamentales, culturales y religiosas, tanto nacionales como extranjeras.. En la explanada superior, se encuentra la otrora casa familiar, convertida para los propósitos que animaron esta obra, en centro de estudios: charlas, talleres, visitas guiadas y otras actividades se realizan para difundir los valores de la Paz.

Fui asidua asistente al lugar. Empero hace ya tiempo que no me acerco. Hoy pasè por allí y pude notar con tristeza, cómo el vandalismo sin consideración acabó la fachada.  Las placas alegóricas, donde figuraba el nombre del monumento y su fecha de inauguración, así como la de la UNESCO y otros organismos internacionales fueron arrancadas, dejando sólo los destrozos.
Los àgilas aladas sigue colocadas en sus sitios, sobre una muy alta columnata, porque quizá los  cacos consideraron lo riesgoso del asunto.
Como siempre lo paradójico: un monumento a la Paz, destruído por la violencia.


Caracas, julio 2017