05 febrero, 2012

Los estudiantes de la plaza




Por allá por los años 40 y bien entrados los 50, era habitual ver de noche a los muchachos estudiantes sentados en sus pequeñas sillas de extensión, de lona a rayas coloridas, con un termo con café y varios libros al lado, leyendo bajo la la luz de un farol en las placitas de la capital. Imagino que la misma imagen se repetía en las ciudades del interior del país, especialmente en Mérida una ciudad estudiantil por excelencia. Cuando el frío arreciaba –en la Caracas de aquel entonces- los muchachos se enrollaban en sus cobijas, o se colocaban sweters y ponchos, pero nunca dejaban de ir a su lugar de estudios.


Esta costumbre devino del hecho de que la mayoría de tales estudiantes venían de diversos sitios del país a prepararse en los colegios y universidades caraqueñas. Casi nunca tenían familia en la capital, por consiguiente, se veían obligados a vivir en pensiones, donde no les era permitido permanecer toda la noche con la luz de la habitación encendida. Entonces, los estudiantes se valían de alumbrado público y solventaban el problema. La cuestión se hizo tan habitual, que hasta los chicos que tenían casa en Caracas –las chicas no solían estudiar así- adoptaron esta modalidad de estudiar fuera y juntarse en grupos de amigos para repasar las lecciones. Generalmente cada grupo tenía una plaza designada, la más cercana posible al sitio de su vivienda. Eran otros tiempos, la ciudad tenía más plazas arboladas, nadie era asaltado ni molestado; por el contrario los policías de guardia, llegaban a saludar y compartir un cafecito con los aplicados chicos.


¡Vainas de mi ciudad!


Caracas, febrero, 2012


Ilustración sacada de la web.

10 enero, 2012

Prana cobra sueldo





El coordinador general de la ONG, Carlos Nieto, aseguró que el anuncio de la ministra Iris Varela no se trata de una innovación que ella está implementando pues ese pago lo establece la Ley de Régimen Penitenciario desde 1981. (El Nacional, 16-12-2011)” Esta noticia nos viene a demostrar claramente que nuestro régimen penitenciario funciona mal desde hace ya mucho tiempo, pues se establecen leyes y normativas que nunca se cumplen... Según se señala en la misma noticia sólo el 10% de los reclusos trabaja dentro de la cárcel, el 90 % restante están de vagos, drogándose y tramando como delinquir… Cuando se realizó la demolición del dantesco Retén de Catia, por allá por 1997, la idea era que se iba va a mejorar el sistema penitenciario. A la actualidad, nada ha variado como no sea para empeorar. Para modificar de verdad y radicalmente se requiere regimentar seriamente las cárceles, en el sentido de convertirlas en algo tipo cuartel con fuerte disciplina: todo el mundo uniformado, las estructuras adecentadas y limpias: comedor, enfermería, gimnasio, cocina, talleres de trabajo, aulas de estudio, lavandería y que los propios reclusos sean responsables de las tareas de mantenimiento del penal. Así como se ve en las películas gringas. Entonces, sí merecen que se les pague un sueldo por las tareas realizadas, labores en las cuales deben participar todos.


Redundante sería recordar que de nuestras cárceles salen los reclusos peor de cómo entraron: como dicen ellos mismos graduados de pranes. En la actualidad, desde las mismas penitenciarías se maneja el tráfico de drogas, asaltos y secuestros, que se hacen fuera, gracias a que los reclusos poseen teléfonos celulares (dónde se ha visto cosa igual..!); amén de las batallas internas que se suceden entre las bandas (la mayorías de armas utilizadas por ellos proviene de CAVIM, empresa del estado venezolano) , secuestros de visitantes, motines y todo el pandemónium inimaginable... En este régimen no hay la necesaria disposición para remediar esta problemática. La Señora que colocaron de Ministra para las cárceles, -después de 13 años de gobierno revolucionario- tendrá mucha buena voluntad pero el problema la arropa y ella lo resuelve con “pañitos calientes” y eso sí con mucho proselitismo, sacándose foticos abrazada con ellos.. Aquí, sino se regalara y despilfarrara tanto dinero, tendríamos suficiente para subsanar las graves situaciones carcelarias: retardo de juicios, hacinamiento, asesinatos dentro del presidio y todas esas terribles noticias que vemos a diario en los medios de comunicación. Los presos por serlo, no desmeritan una segunda oportunidad, tal como todos nosotros. La mejor forma de obtenerla, es reeducarlos para su propia regeneración y de acuerdo a los delitos cometidos y las penas que purgan, optar por la posibilidad de reintegrarse a la sociedad. Los medios los hay, falta la decisión enérgica..!

Caracas, enero 2012
Ilustración tomada de la web.

11 diciembre, 2011

La marchantica





¿Quién no recuerda la pelotera para asaltar el carrito de helados, que todas las tardes no esperaba afuera del cole? ¡Dame uno de palito!..¡A mí una tinita!..¡Una barquilla!..Son recuerdos imborrables de una Caracas que ya se nos fue.


El carrito de helados en cuestión, era la famosa “marchantica EFE”. Esta marca de helados, comenzó por allá en la primera mitad del siglo XIX, como una empresa familiar en la parroquia La Candelaria y fue creciendo hasta convertirse en una próspera empresa, con edificio propio, camiones de reparto y todas esas cosas. Con el correr de los años –a mediado de los 80- la empresa Polar adquiere la mayoría accionaria de la compañía EFE, e industrializan y diversifican la producción.


Por todas las urbanizaciones caraqueñas –e imagino que en las ciudades del interior de también- se veían estos carritos de helados empujados por el heladero, quien llegó a convertirse en el amigo de la cuadra… ¡Llegó la marchantica!, ¡Mamá apúrate dame plata, que se va el heladero! y los muchachos salían en tropel… Luego, para beneplácito de estos señores, le anexaron una bicicleta al carrito de helados y los uniformaron. Cuando la compañía pasó a manos de Polar, la cuestión cambió a camioneta refrigerada con nueva imagen y cambio de logotipo, pero siempre conservando la musiquita tradicional.* Ahora en estos tiempos de asaltos y atracos, el carrito del heladero ya no recorre nuestras urbanizaciones con la asiduidad de antes; se estila más bien alquilar el carrito de helados para las piñatas infantiles... Por mi urbanización, muy de vez en cuando –especialmente los sábados- pasa el heladero empujando su carrito refrigerado, pero ya no de los helados EFE, sino de la empresa competidora o sea Tío Rico y sonando otra canción infantil.

Vainas de mi ciudad…
*http://www.youtube.com/watch?v=m4B1RNwH8sU




Caracas, diciembre 2011


Ilustración tomada de la web.

01 noviembre, 2011

El manual de Carreño





Se dice que los maestros de antes eran mejores. Algunos de ellos los recordamos con especial afecto y reconocimiento… Pero tanto los de antes como los de ahora mal pagados y los de hoy día peor reconocidos y valorados. Antes cuando se quería dar relevancia a una persona valiosa en las artes, la política o cualquier otro medio se le tildaba de de “maestro”. Las cosas cambian; ahora a cualquiera que se le diga “maestro” quizá lo toma como un insulto. Lo que sé es que antes y después hay docentes dignos de quitarse el sombrero ante ellos.



Muchas de estas maestras las recordamos con afecto y cuánto de sus enseñanzas todavía nos marcan. Los docentes no son culpables de los exabruptos educacionales que comenten los gobernantes. La verdad es que ni siquiera se les consulta y si se les consulta, como es el caso actual, será a aquellos que asientan todo lo que el MinpopoEducación señala como necesario para el adoctrinamiento de los educandos, en esta supuesta “nueva sociedad” socialista.


Todo este preámbulo vienen a cuento porque en estos días me he topado con una maestra (o profesora, que para el caso que nos ocupa es más preciso) muy peculiar. Resulta que ésta simpática y capacitada persona (nombrémosla L.L.) es Economista, con Post-grados y además ejerce de profesora de matemáticas en un Liceo capitalino. Es bueno recordar que las materias Moral y Cívica e Historia hace siglos que se borraron de nuestro pensa de estudios. Entonces cómo vamos a tener buenos ciudadanos si somos desconocedores de nuestra historia y nuestra civilidad… La profesora, sufriendo en carne propia el irespeto y patanería de sus alumnos decidió aplicar -manus militaris- correctivos al asunto y hace hincapié, a pesar de la protesta general, en que los alumnos al entrar a su salón den los buenos días: levanten la mano para intervenir (si es que se les ocurre..!), pidan permiso, digan por favor, lancen los desperdicios en la papelera, no peguen los chicles en los pupitres y todas esas menudencias que supuestamente deberían traer aprendido de sus hogares… ¡Parece mentira! desempolvar el Manual de urbanidad y buenas costumbres, de Carreño (1853) con aggiornamento. *



En nuestra conversación con tan singular personaje, me comentó, que eso de no comer con cubiertos se lo deben estas generaciones –padres y progenie- a todas esas cadenas de comida rápida.. ¡No me diga nombre..! para eludir una demanda judicial. No deja de ser tan descabellado el argumento: hamburguesa no requiere cubiertos, los perros caliente tampoco, ni la pizza.. y así se puede continuar enumerando el menú de dedos empatucados.


Esta docente no se limita a impartir su materia, sino que la complementa para inculcar en sus alumnos valores éticos como la autovaloración y el respeto y los necesarios modales y conocimientos de compostura, que mejoran nuestras relaciones y hacen posible la convivencia en sociedad. A propósito, decía otro maestro, Augusto Pi-Sunyer:"los pequeños detalles hacen las grandes diferencias”.




* Manuel Antonio Carreño, es el padre de Teresa nuestra eximia pianista.


Caracas, noviembre 2011
Ilustración sacada de la Web.



27 octubre, 2011

Milagro habemus





Al Dr. José Gregorio Hernández lo han cogido de barajita de cambio. Los venezolanos piden su beatificación a cuenta de milagroso. Recientemente sus creyentes celebraron los 147 años de su nacimiento con una misa. También no podía faltar la Misión José Gregorio Hernández, que no ha entregado memoria y cuenta de cuantos han sido los milagros desde su funcionamiento en 2008. Ahora se debe agradecer al venerable la sanación del principal enfermo, según sus recientes declaraciones de converso confeso... ¡Lo que hay que escuchar!



El que tenga su fe y crea que José Gregorio lo va a salvar de una apendicitis sin cirugía, allá él que corra su riesgo. Si a ver vamos en este país hay mucho médico con sensibilidad social, que no cobra a aquellos que no pueden pagar, tal como dicen que hacía el susodicho doctor Hernández en vida y no por ello los candidatean a la santidad. No voy a dar nombres para no personalizar y porque además se me puede pasar alguno. Para hacer milagros no hay que estar muerto. Aquí hay mucho médico milagroso vivito y coleando, o qué creen usted que hacen los galenos que trabajan con pésimos salarios, sin recursos y expuestos constantemente al malandraje, en el Hospital Vargas o en el Periférico de Catia; ¡milagros! y sin reconocimiento. ¿Y los patólogos que trabajan en nuestras subdotadas, e insalubres morgues? además insuficientes para la mortandad que allí ingresa. ¡Eso sí es voluntad de servir!



En Venezuela hemos tenido y aún tenemos excelentes médicos, sanitaristas, investigadores y especialistas avalados a nivel internacional, dedicados a su profesión y apegados a su juramento Hipocrático. Algunos cobrarán más, otros cobrarán menos, pero todos cobran como es lógico porque tienen familia que mantener y secretarias: enfermeras, asistentes, etc. que de ellos dependen. Quizá habrá otros que perdonarán al paciente el pago de una consulta, si su circunstancia económica lo amerita... Hasta donde yo sé en ninguna parte del mundo, llega usted a la antesala de una eminencia tan fácilmente como en Venezuela. En otros países, donde existen servicios médicos socializados por ejemplo Canadá y España, el paciente tiene que hacer toda una peregrinación de consultorio en consultorio, después de múltiples exámenes y si en verdad lo requiere, tras meses de espera finalmente llegar al especialista.





Repetir que el médico que no sea revolucionario es oligarca: pesetero, desalmado; o recalcar que nuestro sistema de salud es inexistente como tal; o que la Misión Barrio Adentro se barrió del mapa, es redundante. Pero me llama la atención que nuestro principal enfermo desconfíe, no ya de los médicos veteranos salidos de nuestras reconocidas universidades, sino también de los galenos que el sistema revolucionario gradúa en las escuelas bolivarianas de medicina. De creer en ellos no se entregaría al conocimiento de los médicos cubanos. Esto deja mucho que desear de la verosimilitud del discurso oficial, que pretende hacernos creer que la salud del “soberano” está en buenas manos. Pero viene al caso que la ciencia cubana quedó en entredicho, puesto que al principal enfermo quién sí lo curó fue el venerable, ¡a confesión de parte relevo de pruebas!



Agradecidos como estamos se erigirá un monumento que como los anteriores, de seguro correrá bajo la responsabilidad del arquitecto del régimen. Considero conveniente ser prudentes y no precipitarse con la obra, no sea que la sanación definitiva no se de -porque suele suceder- y la credibilidad del milagroso se vea en un brete…
A mi no me convence ni brujería ni sanación del más allá: yo me atengo a mis sanadores venezolanos que las aciertan curando y salvando vidas aquí y ahora... Empero, resulta más fácil achacar a José Gregorio la salvación del paciente, en vez de reconocer que fue uno de nuestros médicos quien obró el milagro .

Caracas, octubre 2011


Ilustración tomada del diario El nacional.

02 septiembre, 2011

Yo soy la humilde esclava




A Adriana llegué a través de la música. Desde que vi la ópera que lleva su nombre, quedé atrapada por éste personaje que creía ficticio... Empero cuando investigué el argumento de la obra de Francesco Cilea, Adriana Lecouvreur (Milán 1902), descubrí que ella existió en carne y hueso y que su accidentada vida y trágica muerte tuvo mucha resonancia.


Adrienne Lecouvreur, nació en un 5 de abril de 1692. Fue una afamada actriz francesa que hizo su debut en la ciudad de Lille, trabajó en diversos teatros de pueblo durante diez años, hasta llegar muy jovencita a la Comedia Francesa en 1717. Tuvo gran figuración y fue inmensamente popular, dada su soltura en escena. Adriana era autodidacta. Su desenvolvimiento en escena era natural y nada amanerado, en contraste con otras actrices de la época. Además de esta característica, parece ser que su cultura y ambición le dio ciertas ventajas sociales. Frecuentó los mejores coriillos sociales de la época, codeándose con literatos: músicos, pensadores y otros connotados personajes del mundo intelectual... Llegó a tener una relación pasional durante nueve años, que acabó en tragedia, con Mauricio de Sajonia condotiero nombrado Mariscal General cuando participó en la guerra de sucesión austríaca, en nombre de Luis XV. Según se especuló y dada su creciente rivalidad, con María Carolina Sobieska duquesa de Bouillon, se adjudica a ésta última su envenenamiento. Adriana falleció en marzo de 1730, con apenas 38 años de edad.


Como todas las tragedias no vienen solas, la iglesia católica se encargó de negarle una cristiana sepultura, por su supuesta vida licenciosa. Tal hecho conmovió a su gran amigo Voltaire, quien le escribió un amargo poema-obituario. Por consiguiente como muchos “grandes” no existe una lápida con su nombre. De allí a formar parte de la leyenda, fue una sola cosa.
Su vida y fama se extendió en el tiempo, de forma tal que inspiró el drama trágico de Scribe y Legouvé en el cual se basa la hermosa ópera de Cilea, que lleva su nombre y también la opereta Adrienne (1926) de Walter Goetze. En 1913 la gran Sarah Bernhardt la interpretó en una película muda. Hollywood no podía desaprovechar tan excepcional vida sin tomar partido, así que en 1928, la Metro Goldwyn-Mayer filmó el argumento de la obra teatral de Scribe y Legouvé, protagonizando por Joan Crawford.

La música de Francesco Cilea es una de la más sublime que se han escrito para el género operístico, tal y como amerita tan carismático personaje. La ópera consta de cuatro actos, incluyendo un ballet. En youtube se puede encontrar varias versiones de la bella aria: I son la´umile ancella (Yo soy la humilde esclava), del primer acto y leivmotiv de toda la partitura... Otro dato que se puede aportar es que el tenor Plácido Domingo hizo su debut en el Metropolitan (N.Y. 1968), en el rol de Maurizio en esta obra.


Caracas, septiembre 2011

Ilustración:Cuadro de A. Lecouvreur por Coypel.






















22 agosto, 2011

El guardapolvo




¡Ya te fuiste por la tangente..! No es lo que estás pensando... Es que así llaman a las batas blancas que usamos en el cole como uniforme. Las usé yo, mis hijos y mis sobrinos y todo aquel que fue a escuela pública durante la llamada IV república. No crean que en un tiempo muy lejano. En otros países latinoamericanos, también recibe esta denominación y aún se usa...

Cuando yo estudié primaria –eso sí fue lejanísimo- y cuando estudiaron mis hijos, la usanza era llevar sobre la ropa de diario, una bata blanca, corta: las niñas con faldita, amarrada detrás; los varones rectas (tipo guayabera) abotonadas por delante, ambas con bolsillos. Por supuesto que debían estar impolutas y almidonadas, para que nuestros hijos pasaran airosamente la revisión matinal: uniforme y medias blancos, zapatos negros (lustrados); a ver las uñas, a ver los dientes, a ver las orejas, a ver el peinado... Más tardábamos las madres en acondicionarlas que los párvulos en ensuciarlas. En la excelente escuela municipal donde mis hijos estudiaron la primaria, existía hasta un ropero escolar: allí voluntariamente se entregaban los guardapolvos, cuando se pasaba de grado y ya empequeñecían para uso del educando. O sea, no solamente se enseñaba, también se educaba; el alumno salía con sentido de responsabilidad social y con eso que ahora llaman “ecología” y que en aquellos tiempo no era otra cosa que aplicar el sentido común, no malbaratar y ayudar al prójimo. Los libros también eran reutilizados, siempre que no estuviesen maltratados.

Mi hijo menor, que era una amenaza –como todo muchacho sano y vivaz- no daba cuartel ni a las maestras ni en casa. En una ocasión recibí notificación de la dirección del Colegio. Cuando me trasladé allá la directora, una señora muy seria y responsable me indicó: Sra. América, el uniforme de su hijo deja que desear, porque la mayoría de las batas están sin botones. Llamamos a mi hijo a la dirección y averiguamos que sucedía. Bueno, resulta que el niño los arrancaba para hacer gurrufíos, durante el recreo. No me reí en la cara de la Directora, porque sería todo un irrespeto y además porque ella estaba aplicando la debida disciplina a sus educandos… ¿Acaso podrán imaginar la cantidad de botones que tuve que reponer durante los siete años que duró la estadía de mi hijo en el colegio.?

Esta crónica la relato, porque montones de personas no tienen ni idea de cómo eran las cosas en el anterior período republicano -mal llamada IV REP- y resulta que no todo era tan malo…

Caracas, agosto 2011
Ilustración sacada de la web.