21 noviembre, 2016

Los miserables.




Cada día a nivel mundial hay noticias espeluznantes: los bombardeos en Siria, los migrantes que fallecen en el Mediterráneo, el cambio climático, la extinción de flora y fauna, etc. Como las cosas malas no viene solas aquí en Venezuela, el Ejecutivo amparado por un TSJ espurio da un golpe de estado saltàndose la Constitución y niega a la ciudadanía su derecho al RR.  Dentro de toda este revoltijo veamos asunto como el que hoy me ocupa y da pie para mi crónica. Es la noticia acerca de un menor apresado por la Guardia NAZIonal por robar cinco auyamas de un vivero (Notitotal 21/11/16) En la ridícula foto de prensa, se ve al "peligroso delincuente" flanqueado por dos "valientes guardias"  fuertemente  armados y el alijo decomisado.

Robar es un delito, pero el alcance de la falta de este crío no considero sea como para catalogarlo de delincuente. Acaso no es mucho más ciminal el estado de indefección en que está nuestra infancia: mueren neonatos en las maternidades y en los hospitales públicos y clínicas privadas por carencia de los más elementales medicamentos... En un estado fallido donde abundan los desfalcos y saqueos al erario, donde nunca falta una triquiñuela robolucionaria, un agavillamiento comandado por un "genuino revolucionario", un tráfico de drogas donde se involucran familiares de la pareja presidencial, el hurto llevado a cabo por Eduardo Ollarves es casi risible, si ya no fuera bien lamentable y desesperante los motivos que lo condujeron al hecho.  Nuestra sociedad está minada y corrompida en  todos sus niveles. Los años que lleva esta malhadada revolución han hecho estragos en el pueblo: estragos morales y materiales. Cualquier ladronzuelo ocupa cargos relevantes y dicta leyes. Una buena porción de la población (me atrevo a asegurar que la mayoría), está secuestrada entre el hampa común y estos facinerosos quienes escamotéan a los ciudadanos su más elemental derecho a la vida: salud y alimentación.  

Así, no justifico, mas considero que en tal estado de cosas el hurto de Eduardo, es un delito menor que con una buena reprimenda puede ser zanjado... En Los Miserable, Jean Valjean fue a dar a galeras por robar un pan. ¿Dónde habrá ido a parar Eduardo Ollarves ? Tal como en la novela -para nuestra desgracia- los miserables comandan el mundo. 


Caracas, noviembre 2016

1 comentario:

Anónimo dijo...

Màs claro, agua. Me encantó tu crónica, escrita "sin pelos en la lengua".
Gertrudis.