27 febrero, 2010

La danza soy yo..!





De la antigua rusia, concretamente del Kirov, han salido los mas connotados ballets del mundo: las mejores ballerinas y bailarines, los mas más destacados coreógrafos, como Balanchine y especialmente los grandes compositores de música para ballets, como Tchaikovsky...

Como fugitivo llegó a occidente -para crear todo un revuelo en el medio artístico mundial- un joven llamado Rudolf Nureyev, que dimensionó y transformó el rol de bailarín. Así como Petipa se fue de Francia a Rusia, para enriquecer con sus coreografías el ballet ruso tradicionalista, Nureyev hizo el viaje al revés para transformar el ballet en este lado del mundo... Es decir que no sólo fue un gran bailarín, tanto o más que su coterráneo Nijinsky, sino que con el correr de los años y después de arrasar con sus presentaciones en la Opera de Vienna, Royal ballet theatre(Londres), American ballet theatre (N.Y.), ocupó el cargo de Director artístico del Ballet de la Opera de París (1983-89), donde dejó su visionaria impronta hasta el día de hoy. Nureyev venía de una cerrada tradición balletística que en occidente tuvo la oportunidad de echar por tierra. Se adaptó a la danza moderna mediante su notable desempeño como primer bailarín y sin olvidar sus raíces incorporó elementos de las ricas danzas folklóricas de su país... También tuvo una fugaz participación cinematográfica que no profundizó puesto que no llegó a interesarle.

En su rol de regiseur transformó totalmente las coreografías y la misse en scene por su concepción teatral y visual del espectáculo y sus conocimientos de música. Creó ballets completos -mejoró los ballets de Petipa- eliminó toda la "creme chantilli" de los vestuarios -como el decía- y retomó el rol masculino, que en las coreografías tradicionales era sólo el soporte de la ballerina, hecho que no se veía desde Nijinski... Decía que el cuerpo de ballet era el alma de la compañía y por ello otorgaba especial dedicación a la formación de estos bailarines. Así acumula seguidores y detractores a rabiar, pero él no hace caso de la prensa que critica sus montajes de vanguardia. El tiempo le otorgó el merecido reconocimiento.

También su vida privada la vivió a contracorriente, quizá en despecho de la rigidez que padeció durante sus años mozos bajo la dictadura soviética... Se convirtió en todo un personaje carismático y temperamental del jet-set mundial.

Nureyev alcanzó la perfección en la danza. Verlo en escena, era un torbellino de elegancia, pasión, depurada técnica y belleza. Sus interpretaciones fueron memorables. ¡Ninguno como él!... Falleció en un frío enero de 1993 y sus restos se hallan en el camposanto de Sante Genevieve des Bois, donde sus innumerables admiradores le continúan rindiendo homenaje. Yo me uno a ellos, a través de este sencillo recordatorio al indiscutible único y maravilloso bailarín de todos los tiempos...

N.B: Así se baila a lo Nureyev:
http://www.youtube.com/watch?v=8pPcxmvBV0g&feature=related

1 comentario:

Myriam Paul dijo...

Hermoso homenaje a Rudolf Nureyev, el mejor balletista del mundo. Interesante la trayectoria de este artista por los escenarios del mundo. Tuve la suerte de verlo en el Staadt Oper de Viena, y como bien dices la técnica y belleza de su baile en escena es inolvidable. Nunca vi una acrobacia tan perfecta en sus solos. Recuerdo que los aplausos del público eran interminables.
Felicitaciones por tus lindas crónicas sobre Arte. Siempre he dicho que descuellas en este género.

Abrazos,

Myriam