18 enero, 2026

Dicharachos, refranes y greguerías.

 

Siempre se ha tenido al refrán o dicharacho, como un compendio de sabiduría popular y a sus cultores como personas ocurrentes y de buen gracejo. Los hay en la política, en la literatura, en el teatro. Nosotros, a través de la historia, hemos tenido varios que ha ido a parar a la cárcel por pecar de dicharacheros. Basta recordar al escritor Francísco Pimentel (Job Pin) que por ocurrente, fue a dar a La Rotunda cuando la dictadura del Genr. Gómez.

Todo esto lo recordé, porque recientemente vi en un video de esos que circulan en las redes, a dos personeros de la revolución, hermanitos ellos, antaño muy anti imperialistas hoy genuflexos ante el Imperio del que tanto despotricaban odiar. Anteriormente, antes de que a POTUS se le ocurriera amedrentarnos con sus misiles y mandarnos al CEO de la CIA, los susodichos personajes retaban, insultaban y hasta amenazaban al Imperio desde la Asamblea Nacional, pero todo cambió a partir de lo que los medios comunicacionales del Estado llaman invasión, que a mi entender no pasó de una amonestación, por cierto tomada en cuenta por los hermanitos. 

En el caso del extraído que cuando estaba en poder jaquetontamente decía: Venme a buscar que aquí te espero, se le cumplió lo que decía Wilde: Cuidado con lo que pides porque se te puede conceder. En el caso de los hermanitos, aplica el popular refrán nuestro: Lengua que habla culo que paga. Y el  país: Como va viniendo vamos viendo.  



Caracas, enero 2026