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05 febrero, 2012

Los estudiantes de la plaza




Por allá por los años 40 y bien entrados los 50, era habitual ver de noche a los muchachos estudiantes sentados en sus pequeñas sillas de extensión, de lona a rayas coloridas, con un termo con café y varios libros al lado, leyendo bajo la la luz de un farol en las placitas de la capital. Imagino que la misma imagen se repetía en las ciudades del interior del país, especialmente en Mérida una ciudad estudiantil por excelencia. Cuando el frío arreciaba –en la Caracas de aquel entonces- los muchachos se enrollaban en sus cobijas, o se colocaban sweters y ponchos, pero nunca dejaban de ir a su lugar de estudios.


Esta costumbre devino del hecho de que la mayoría de tales estudiantes venían de diversos sitios del país a prepararse en los colegios y universidades caraqueñas. Casi nunca tenían familia en la capital, por consiguiente, se veían obligados a vivir en pensiones, donde no les era permitido permanecer toda la noche con la luz de la habitación encendida. Entonces, los estudiantes se valían de alumbrado público y solventaban el problema. La cuestión se hizo tan habitual, que hasta los chicos que tenían casa en Caracas –las chicas no solían estudiar así- adoptaron esta modalidad de estudiar fuera y juntarse en grupos de amigos para repasar las lecciones. Generalmente cada grupo tenía una plaza designada, la más cercana posible al sitio de su vivienda. Eran otros tiempos, la ciudad tenía más plazas arboladas, nadie era asaltado ni molestado; por el contrario los policías de guardia, llegaban a saludar y compartir un cafecito con los aplicados chicos.


¡Vainas de mi ciudad!


Caracas, febrero, 2012


Ilustración sacada de la web.

11 diciembre, 2011

La marchantica





¿Quién no recuerda la pelotera para asaltar el carrito de helados, que todas las tardes no esperaba afuera del cole? ¡Dame uno de palito!..¡A mí una tinita!..¡Una barquilla!..Son recuerdos imborrables de una Caracas que ya se nos fue.


El carrito de helados en cuestión, era la famosa “marchantica EFE”. Esta marca de helados, comenzó por allá en la primera mitad del siglo XIX, como una empresa familiar en la parroquia La Candelaria y fue creciendo hasta convertirse en una próspera empresa, con edificio propio, camiones de reparto y todas esas cosas. Con el correr de los años –a mediado de los 80- la empresa Polar adquiere la mayoría accionaria de la compañía EFE, e industrializan y diversifican la producción.


Por todas las urbanizaciones caraqueñas –e imagino que en las ciudades del interior de también- se veían estos carritos de helados empujados por el heladero, quien llegó a convertirse en el amigo de la cuadra… ¡Llegó la marchantica!, ¡Mamá apúrate dame plata, que se va el heladero! y los muchachos salían en tropel… Luego, para beneplácito de estos señores, le anexaron una bicicleta al carrito de helados y los uniformaron. Cuando la compañía pasó a manos de Polar, la cuestión cambió a camioneta refrigerada con nueva imagen y cambio de logotipo, pero siempre conservando la musiquita tradicional.* Ahora en estos tiempos de asaltos y atracos, el carrito del heladero ya no recorre nuestras urbanizaciones con la asiduidad de antes; se estila más bien alquilar el carrito de helados para las piñatas infantiles... Por mi urbanización, muy de vez en cuando –especialmente los sábados- pasa el heladero empujando su carrito refrigerado, pero ya no de los helados EFE, sino de la empresa competidora o sea Tío Rico y sonando otra canción infantil.

Vainas de mi ciudad…
*http://www.youtube.com/watch?v=m4B1RNwH8sU




Caracas, diciembre 2011


Ilustración tomada de la web.

08 abril, 2010

Los palmeros



La tradición de recoger la Palma Real en el Avila surge a finales del siglo XVII, cuando una epidemia de fiebre amarilla diezmaba a la población Chacao, uno de los distritos capitalinos. Cuenta la tradición que un sacerdote rogó por el cese de la peste y a cambio ofreció que los peones de las haciendas subieran a la montaña en busca de hojas de palma para ofrendarlas en la iglesia el Domingo de Ramos de la Semana Santa.

Las palmas son recogidas por “Los Palmeros de Chacao” el sector del Ávila llamado la Cueva de los Palmeros , subiendo por Sabas Nieves. Una vez abajo, las palmas son llevadas a la iglesia de la plaza Bolívar de Chacao para ser bendecidas y en donde los fieles conmemoran la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

Con el correr de los años se institucionalizó la tradición y hoy en día los Palmeros de Chacao, han constituido una Asociación Civil sin fines de lucro a través de la cual realizan durante todo el año labores ecológicas, educativas y culturales en ese municipio y en todo el Parque Nacional el Ávila.
Cosas de mi ciudad..!!!

Caracas, marzo 2010
lustración tomada de la web.

22 diciembre, 2009

¿Dónde está Pacheco?



Cuenta una leyenda caraqueña del siglo XX, que Pacheco era un habitante del poblado de Galipán (en el Ávila) y todas las mañanas éste legendario personaje descendía desde su casa cargado de flores y hortalizas para venderlas en el Mercado de las Flores* situado en la esquina de San Luís (parroquia San José). La conseja dice que un 1º de diciembre, el hombre desapareció junto con su mula en medio de una gruesa neblina y no se supo más de él...
Los caraqueños en medio de la bruma que caía sobre la ciudad, en los días decembrinos, empezaron a preguntarse por Pacheco en vista de su ausencia y decían: si aquí está así de frío ¿cómo estará Pacheco?
Desde ese día denominamos Pacheco al frío, haciendo homenaje a esta leyenda que forma parte de nuestro folklore y jerga cotidiana.

La situación climática de la capital ha variado mucho; nos ha tocado nuestra cuota de recalentamiento global. Ahora no desciende la tenperatura como para arroparse, ni sopla la "suave brisa navideña", ni viene la neblina de Galipán.

Ignoro cómo Pacheco traspasó las fronteras de Venezuela y llegó a la Real Academia Española. La edición vigésima segunda del DRAE, incluye el término y lo define como "frío intenso". La leyenda tiene otras variantes, pero ésta es la que yo me sé.

*Este popular mercado desaparecerá, de concretarse el proyecto de la Alcaldía para construír un terminal de buses.


Caracas, diciembre 2009
Ilustración: Weil